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lunes, 24 de noviembre de 2014
miércoles, 19 de noviembre de 2014
domingo, 16 de noviembre de 2014
domingo, 19 de octubre de 2014
Sueldos de crisis.
Liga Nacional de Fútbol Profesional (LNFP)
Sueldo mínimo en Primera:
129.000 euros al año.
- El convenio colectivo se aprobó el pasado 25 de julio
El BOE
recoge hoy el convenio
colectivo para
futbolistas profesionales que la Liga Nacional de Fútbol Profesional (LNFP) y
la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE) firmaron el pasado 25 de julio. El
documento es similar al de otros
convenios, aunque con
algunas características especiales, como las vinculadas a primas o cesiones, y
un salario mínimo más elevado, en consonancia con los precios del mercado
futbolístico.
En concreto,
cada futbolista de Primera División tiene derecho a cobrar un mínimo de 129.000
euros al año (64.500 para los de Segunda), que incluye -además de otras
variables- un salario mensual de 5.375 euros para Primera y 3.335 para
Segunda. Estas cuantías se actualizarán cada temporada con el IPC. Su
nómina incluye otras variables como los pluses de antigüedad, las primas por
partidos o los derechos de imagen. Los jugadores, además, cobrarán el 15% del
precio en el que se valore su cesión a otros equipos.
Como en
muchas otras profesiones, los futbolistas tienen 30 días naturales de
vacaciones, trabajan siete horas al día -entre entrenamientos,partidos,
reuniones- y un día y medio, como mínimo, de descanso. Están obligados, si el
club así lo considera, a participar en concentraciones de hasta 36 horas
previas a un partido en casa y 72 en los encuentros en campo contrario.
Descansarán
los días festivos siempre y cuando no coincidan con el día de partido y los dos
anteriores (tres, en
caso de encuentros fuera de casa). En todo caso, el convenio establece que se
respetarán las Navidades. No se celebrarán encuentros entre el 23 de
diciembre y el 2 de enero en las dos próximas temporadas. Aun así, el 2 de
enero de 2016 se jugarán tres partidos de Primera y tres de Segunda como
excepción.
El convenio
recoge otras curiosidades sobre la relación laboral de los futbolistas, como el
reparto de los beneficios obtenidos por cromos o pegatinas con los
jugadores de la liga, que van en un 65% a la LNFP y el 35% restante a la AFP. O
el hecho de que los clubes deben poner a disposición de sus jugadores 20
localidades para amigos o familiares.
Emprendedores.
Lo que nunca te contaron sobre
los autónomos
En un país
con seis millones de parados, en un país donde otros tantos millones son
mileuristas (si llegan), ser autónomo parece una salida razonable. Imaginemos a
un profesional, digamos periodista, que factura mensualmente 2000 euros. Fantástico,
es el doble de lo que cobra mucha gente. Además, como su única necesidad es un
ordenador, no tiene unos gastos excesivos. Todo limpio. No hay alquiler de
local (puede trabajar en casa), no tiene que pagar a proveedores (el ordenador
se lo regaló su madre en Navidad), no tiene que pagar a empleados (él ya se
apaña para escribir a cualquier hora de cualquier día).
Llega la
hora de presentar la factura. 2000 euros más IVA (21%), igual a 2420 euros.
Ahora resta el IRPF (21%), ósea, se queda en 2000 euros de nuevo. Pero como
debe abonar trimestralmente el IVA generado a la Agencia Tributaria, en
realidad su sueldo es de 1580 euros. Pero espera, el último día del mes debe
pagar su cuota a la Seguridad Social. Pongamos que paga lo mínimo, es decir 261
euros. Por lo tanto su sueldo vuelve a disminuir, y se queda en 1319 euros. Aún
no ha comprado ni un yogurt. A cambio tiene una base de cotización de unos 850
euros, lo que significa que cuando llegue la jubilación tendrá la pensión más
baja. (Eso te pasa por cotizar lo mínimo, amigo). Por supuesto, no tiene
derecho a paro. Estaría bueno.
Pero
sigamos. Como la burocracia es tan oscura y laberíntica, el autónomo contrata a
un gestor para que le lleve los papeles. Si es amiguete cobrará 60 euros al
mes. La cosa va bajando. Ya quedan 1259 euros. Además, como si no escribe no
cobra, el autónomo decide hacerse un seguro que le cubra baja por enfermedad.
Contrata una póliza pequeña que sólo le cuesta 75 euros al mes. La cosa baja de
nuevo, ya vamos por los 1184 euros. La verdad es que aún está por encima de los
mil euros. No está mal.
Pero el
autónomo, que es un burgés que se cree con el derecho a disfrutar de un mes de
vacaciones para pasarlo con su familia, igual que cualquier trabajador por
cuenta ajena (es decir, empleado), tiene que dejar de trabajar. Por lo tanto,
hay un mes que no escribe. Pues no cobra. Entonces multiplica sus ingresos
reales por 11 meses trabajados y los divide entre los doce meses que tiene el
año. El resultado… 1084 euros. Vale, sigue siendo un privilegiado, aunque aún
no ha comprado el pan.
Pero resulta
que el mileurista por cuenta ajena tiene dos pagas extraordinarias. Diciembre y
julio. El autónomo no. Así que para hacer un cálculo más real multiplica los
1084 euros por doce meses y los divide entre catorce pagas. El resultado… 930
euros.
Puede
parecer exagerado, pero no lo es. Así están las cosas. Los autónomos son un
colectivo abandonado a su suerte. Náufragos a la deriva de una crisis que nos
ha golpeado a todos en la mismísima línea de flotación. Con la diferencia de
que el autónomo no tiene bote salvavidas. No tiene los mismos derechos que
cualquier trabajador. Si un mes, sus pagadores se retrasan en el pago, él tiene
que seguir haciendo frente a sus obligaciones con el Estado. Debe abonar el IVA
aunque no lo haya cobrado, si no lo hace sufrirá un recargo del 20% sobre la
cantidad que sea. Si no paga a tiempo su cuota a la Seguridad Social, el
recargo será del 5%…
El autónomo
no disfruta de los cheques-comida con el que cada vez más empresas complementan
el sueldo de sus empleados. El autónomo no tiene de un plan de pensiones
privado, incluido en el sueldo de muchas empresas. El autónomo no puede
permitirse un seguro de salud privado que le proteja frete a enfermedades que
no cubre la Seguridad Social, como a millones de trabajadores por cuenta ajena.
El autónomo pertenece a un colectivo tan heterodoxo que no tiene capacidad para
unirse y reivindicar derechos mínimos, además no tendría tiempo para
manifestarse si quiere sacar su negocio adelante cada mes.
El autónomo
no es un emprendedor, es un héroe, un loco que confía en la fuerza de su
trabajo, en su talento y destreza para poder llegar a fin de mes. Pero mientras
que no se rebaje la desmedida presión que soporta, lo que debería ser la espina
dorsal de una economía moderna, en la que el autotrabajo genere a su vez
empleo, y gane terreno a las grandes y pesadas estructuras empresariales que
mantienen sus objetivos a costa de despidos indiscriminados, no saldremos del
siglo XX.
José
Cabanach
jueves, 11 de septiembre de 2014
¿Cómo se ha convertido la extrema derecha en el primer partido obrero de Francia?
Los últimos sondeos indican que el Frente Nacional de Marine Le Pen es el partido de preferencia de la clase obrera.
Todos
los estudios sociológicos lo confirman: el Frente Nacional de Marine y
Jean-Marie Le Pen se ha consolidado como el partido más votado por los
obreros de Francia. ¿Como analiza esa evolución política y social un ministro socialista del Trabajo?
François Rebsamen, socialista histórico, también es un
analista y conocedor emérito del paisaje político francés. A lo largo de
una comida informal, en los salones del ministerio del Trabajo, me
comenta tal proceso, que está llamado a ser determinante, los próximos
años. «De entrada, no hay una sola causa. Una parte de la clase obrera
vota al FN, desde hace años, por muchas razones», dice.
-¿Qué razones?
-De
entrada, en tiempos de crisis, los obreros menos favorecidos son las
primeras víctimas. Sufren el paro de manera muy dura. Y, en ocasiones,
tienen un reflejo de miedo y angustia hacia el «otro».
-¿Quién es el «otro»?
-El otro puede ser un extranjero. O un inmigrante. La presión migratoria, el paro y la crisis son un cóctel inquietante.
-Gobiernos, partidos, sindicatos y líderes políticos no quieren asumir su propia culpa.
-Una
parte de la clase obrera comenzó a votar a la extrema derecha de Le Pen
hace años. Todos tenemos una parte de culpa, izquierda y derecha. No
hemos sabido escuchar la angustia de la clase obrera.
-Su partido, el PS, el partido del presidente Hollande, y la UMP, el partido de Sarkozy, tienen poco o muy poco voto obrero.
-Quizá
lleve usted razón. Todos debemos hacer un esfuerzo. Y los socialistas
en particular. Dicho esto, es verdad que los obreros, la clase obrera,
están muy mal representados en el paisaje político. Y esa mala
representación hace el juego de los populismos. Desde otro ángulo, la
clase obrera también se ha dividido. Hay una clase obrera más o menos
«acomodada», bien inflantada en la función pública. Hay otra clase
obrera, «muy lumpen», víctima caída en el pozo negro que limita con la
pobreza. Los más débiles son quienes más sufren y están más tentados por
el voto extremista o populista.
juan pedro quiñonero / francia
Día 10/09/2014
domingo, 31 de agosto de 2014
domingo, 24 de agosto de 2014
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