martes, 13 de enero de 2015

Pensamientos de Sancho Panza.



 
Uno de los pasajes más profundos de Don Quijote se encuentra en el capítulo LIII de la segunda parte. Es un pequeño compendio de reflexiones sobre los delirios de grandeza, la falta de sinceridad consigo mismo, la amistad y la honestidad. Un pasaje más útil que muchos libros de gestión y de autoayuda.
Sancho Panza está gobernando por fin su ínsula, ese pequeño territorio que le había prometido Don Quijote desde que comenzaran a cabalgar.
En realidad, todo forma parte de un engaño. Los habitantes del pueblo se hacen pasar por sus súbditos con la aviesa intención de torturarle y someterle a toda clase de burlas.
Es entonces cuando Sancho Panza se da cuenta adónde le han llevado sus delirios de grandeza. Está amaneciendo y en lugar de desvestirse para echarse en la cama, se pone la ropa, y va a las caballerizas. Allí está el burro que le ha acompañado en todas sus desdichas. Sancho Panza le besa y con lágrimas en los ojos le dice:
—Venid vos acá, compañero mío y amigo mío y conllevador de mis trabajos y miserias: cuando yo me avenía con vos y no tenía otros pensamientos que los que me daban los cuidados de remendar vuestros aparejos y de sustentar vuestro corpezuelo, dichosas eran mis horas, mis días y mis años; pero después que os dejé y me subí sobre las torres de la ambición y de la soberbia, se me han entrado por el alma adentro mil miserias, mil trabajos y cuatro mil desasosiegos.
Están de testigos varios personajes importantes del pueblo, que no abren la boca. Sancho sigue:
—Abrid camino, señores míos, y dejadme volver a mi antigua libertad: dejadme que vaya a buscar la vida pasada, para que me resucite de esta muerte presente. Yo no nací para ser gobernador ni para defender ínsulas ni ciudades de los enemigos que quisieren acometerlas. Mejor se me entiende a mí de arar y cavar, podar y ensarmentar las viñas, que de dar leyes ni de defender provincias ni reinos.
En ese mismo parlamento, Sancho prosigue diciendo:
—Digan al duque mi señor que desnudo nací, desnudo me hallo: ni pierdo ni gano; quiero decir que sin blanca entré en este gobierno y sin ella salgo, bien al revés de como suelen salir los gobernadores de otras ínsulas.
Y antes de alejarse, termina con estas palabras:
—… y volvámonos a andar por el suelo con pie llano, que si no le adornaren zapatos picados de cordobán, no le faltarán alpargatas toscas de cuerda. Cada oveja con su pareja, y nadie tienda más la pierna de cuanto fuere larga la sábana; y déjenme pasar, que se me hace tarde.
Impresionados por su humildad, los pueblerinos le ofrecen todo lo que quiera para acomodar su viaje:
“Sancho dijo que no quería más de un poco de cebada para el rucio y medio queso y medio pan para él, que pues el camino era tan corto, no había menester mayor ni mejor repostería. Abrazáronle todos, y él, llorando, abrazó a todos, y los dejó admirados, así de sus razones como de su determinación tan resoluta y tan discreta”.
Ambición, soberbia desmedida, delirios de grandeza, honestidad, autenticidad, sinceridad consigo mismo, amistad, vuelta a los orígenes, no aprovecharse de los cargos públicos para forrarse… ¿No es eso de lo que hablan muchos libros de ética, de autoayuda y de gestión?

Bankia se aprovechó de la crisis.

Bankia ya estaba en pérdidas en 2008 y su quiebra no es achacable a la crisis, según los peritos
Bankia salió a Bolsa ya con su matriz quebrada. Y todo por la desastrosa gestión de dos pesos pesados del PP, Miguel Blesa y Rodrigo Rato

Rodrigo Rato y Miguel Blesa
Rodrigo Rato, expresidente de Bankia y de Caja Madrid, y Miguel Blesa, expresidente de la extinta caja madrileña. EFE
La desastrosa gestión de dos pesos pesados del PP, Miguel Blesa y Rodrigo Rato, al frente de la antigua Caja Madrid y después Bankia llevó a una de las primeras entidades financieras del país a la quiebra, una quiebra que llevó a España a tener que pedir el rescate financiero que pagaremos todos los españoles con nuestros impuestos durante años. Y esa desastrosa gestión fue la única razón, dado que las pérdidas de las distintas empresas del grupo arrancan en 2008 y, por tanto, la crisis que estalló en España a finales de ese año y principios de 2009 nada tuvo que ver. Así lo declararon los peritos del Banco de España designados por la Audiencia Nacional para investigar las cuentas de Bankia.
Se desvanece la excusa de Rato
Fue Rodrigo Rato quien pilotó la conversión de Caja Madrid en Bankia y fue Rodrigo Rato quien decidió personalmente la fusión con el Banco de Valencia (quebrado ya). Por tanto la salida a Bolsa con cuentas falseadas, que es lo que investiga el juez de la Audiencia Nacional  Fernando Andreu, la plantea Rato con la siguiente estrategia: todo fue culpa de la crisis y del estallido de la burbuja inmobiliaria. Ni el fiscal ni los peritos parecen compartir esa visión.

El fiscal Alejandro Luzón, preguntó  al perito Antonio Busquets lo siguiente: “¿No es plausible para usted que el empeoramiento de las condiciones económicas en 2011 acelerará estos deterioros?”. A lo que Busquets respondió que atendiendo a los balances de la entidad las pérdidas arrancan en 2008, tres años antes de la salida a bolsa. En definitiva los dos peritos del Banco de España descartaron tajantemente que las pérdidas de BDA-Bankia se justificaran con la crisis porque dos años antes del nacimiento de la entidad las empresas de Caja Madrid ya estaban en pérdidas.
 
 
Goirigolzarri bajo sospecha
Rato fue obligado a dimitir el 7 de mayo de 2012. El ministro de Economía, Luis de Guindos, y antiguo subordinado de Rato dado que fue Secretario de Estado cuanto éste era el todopoderosos Vicepresidente económico de Aznar, se ha hecho un lío con este asunto porque primero dijo que no tenía nada que ver pero ahora afirma que fue él quien lo cesó. Bankia estaba ya intervenida por el Gobierno y por tanto fue el Gobierno quien puso al frente de Bankia a José Ignacio Goirigolzarri, quien tan solo 21 días después (el 28 de mayo) presentó nuevas cuentas detectando errores. Semejante rapidez no se la cree nadie. Investigar unos balances gigantescos de Bankia y sus empresas asociadas durante años y detectar errores en tan solo 21 días solo es posible si dichos ‘errores’ ya se conocían. Y eso es lo que preguntó el fiscal Luzón: “¿Tan sencillo era detectar esos errores?”. A los que los peritos del Banco de España respondieron que presentar la nueva contabilidad con las pérdidas millonarias en tan poco tiempo solo pudo ser posible porque la realidad del grupo financiero se conocía “con anterioridad”.

La Sagrada Familia. Barcelona